LEYES ORGÁNICAS DICTADAS POR EL CONGRESO
Libertad de partos: uno de los hechos más importantes del Congreso fue la ley de la manumisión de esclavos. Aunque no logró la abolición absoluta de la esclavitud, consiguió la libertad de partos, según la cual todo hijo de esclavo nacido en territorio colombiano a partir de la publicación de la ley, era hombre libre. En la práctica se determinó la prolongación de la esclavitud gracias al tutelaje obligatorio al cual tuvieron que someterse los libertos. Se exigía que los dueños educaran y alimentaran a los hijos de los esclavos, lo que los obligaba a prestar servicios personales a su protector hasta los 18 años. De esta disposición se burlaron muchos propietarios, trasladando sus esclavas grávidas a otros territorios, como el Perú, para que allí sus hijos nacieran esclavos y se reconocieran como tales en Colombia.
Por ley del 21 de julio de 1821 Abolición de los resguardos y del tributo indígena:
los resguardos indígenas, reducidos en gran parte desde fines del siglo XVIII, se consideraban legado colonial inaceptable. En ese momento, lo más importante era estimular las libertades individuales, la igualdad, la libre empresa y la libertad de comercio. Esto equivalía a romper los lazos con la sociedad señorial, para que todo quedara sujeto a la ley de oferta y demanda.
Los indígenas, no los terratenientes, fueron víctimas de este liberalismo económico. Los altos militares de la guerra de independencia acapararon tierras, convirtiéndose en hacendados, aunque muchos ya lo eran. Los indígenas recibieron el mayor golpe cuando, en 1821, el Congreso de Cúcuta decretó el fin de los resguardos y del tributo indígena, convirtiendo a los indios en propietarios de pequeñas parcelas, que los latifundistas podían comprar a bajos precios. Por falta de recursos, el cumplimiento de esta ley no se pudo llevar a cabo. En 1832 se prohibió a los parceleros indígenas vender sus tierras durante un período de 10 años.
Las medidas económicas y el papel que desempeñó el secretario de hacienda José María del Castillo y Rada: durante este período se eliminaron varios impuestos coloniales, entre ellos el de alcabala (5% sobre las ventas de productos nacionales o bienes muebles), que se remplazó por el 2,5% a la venta de mercancías extranjeras y de bienes raíces. Se abolió la sisa sobre los comestibles, se terminó con el estanco del aguardiente, se conservó el del tabaco y se elevó al 50% la importación de tabaco. El diezmo se mantuvo mientras se celebraba un concordato con la Santa Sede; temporalmente se dejó libre de este impuesto a las nuevas plantaciones de añil, cacao y café. Se creó la contribución directa sobre bienes raíces, capitales, bienes muebles productivos y censos de sueldos superiores a los ciento cincuenta pesos anuales.
Se autorizó al poder ejecutivo para negociar un préstamo de treinta millones de pesos y se creó una comisión encargada de estudiar la liquidación de la deuda externa. El papel desempeñado por el secretario de hacienda de la Gran Colombia, José María del Castillo y Rada, fue definitivo en las reformas económicas, especialmente en lo referente a la tributación, pues vio como mejor solución una teoría liberal de la organización de la economía.
Medidas relacionadas con la Iglesia: se trató de suprimir el impuesto eclesiástico del diezmo que se cobraba en la Colonia y que el Estado siguió cobrando en la república, para el sostenimiento del culto. Castillo y Rada lo consideraba absurdo y perjudicial para la agricultura. También criticó la existencia de los bienes de manos muertas, que consistían en finca raíz que quedaba por fuera del mercado y que no podía venderse o fraccionarse. Eran los mayorazgos de familias nobles y los dejados a la Iglesia como capellanías. Otra medida suya fue la supresión de los conventos de varones que no alcanzaban ocho miembros; sus propiedades pasaron a manos del Estado, para el fomento de la educación y de las entidades de beneficencia. Se abolió la Inquisición y sus bienes y rentas pasaron al Estado.
Nuevas leyes y decretos en 1824
División territorial: por ley del 2 de octubre de 1821 se dividió el territorio en siete departamentos. Las actuales repúblicas de Panamá y Ecuador todavía estaban en poder de España. EL Congreso suprimió los mayorazgos o vinculaciones perpeuta de bienes raíces. Muchos de sus propietarios renunciaron a los títulos de nobleza al declararse la independencia de España. Aunque los mayorazgos los había prohibido la constituyente de Cúcuta, se habían conservado los existentes en 1821. Por ley del 25 de junio de 1824 se efectuó la segunda división territorial, cuando el Congreso reorganizó la división político-administrativa de la Gran Colombia en doce departamentos: Venezuela, Apure, Zulia, Orinoco, Boyacá, Cundinamarca, Magdalena, Cauca, Itsmo, Ecuador, Guayaquil y Azuay. Los departamentos se dividieron en provincias, treinta y ocho en total. En 1824 el Congreso suprimió los mayorazgos o vinculaciones perpetuas de bienes raíces. Muchos de sus propietarios renunciaron a los títulos de nobleza al declararse la independencia de España. Aunque los mayorazgos los había prohibido la constituyente de Cúcuta, se habían conservado los existentes en 1821.
EL CENSO DE 1825:
Por ley del 25 de junio de 1824 se efectuó la segunda división territorial, cuando el Congreso reorganizó la división político-administrativa de la Gran Colombia en doce departamentos: Venezuela, Apure, Zulia, Orinoco, Boyacá, Cundinamarca, Magdalena, Cauca, Itsmo, Ecuador, Guayaquil y Azuay. Los departamentos se dividieron en provincias, treinta y ocho en total. Santander demostró sus capacidades como estadista en la organización de la nueva república, con la colaboración de los secretarios del despacho ejecutivo nombrados por Bolívar: José Manuel Restrepo, secretario del inte- rior; Pedro Cual, de relaciones exteriores; Pedro Briceño, de guerra y marina y José María del Castillo y Rada, de hacienda quien, debido a sus concepciones liberales en materia económica, se convirtió en persona clave, al proporcionar las bases institucionales para el posterior desarrollo del capitalismo naciente en este territorio.
Castillo y Rada era partidario de la libertad para crear nuevas industrias y de estimular la inversión extranjera, debido a la carencia de capitales nacionales. Convencido de que la utilidad era el motor de la economía, consideraba necesaria la formación de una burguesía fuerte. Creía en la abolición de las trabas y restricciones características de la Colonia, como condición para el desarrollo agrícola. También era partidario de crear impuestos directos.
El secretario de hacienda buscaba bases fuertes para establecer un sistema capitalista. Sus planes no pudieron llevarse a cabo debido a la oposición de la Iglesia y los latifundistas, que no estaban interesados en romper las antiguas instituciones socioeconómícas, pues éstas los beneficiaban. Los problemas sociales que enfrentó Santander en ausencia de Bolívar fueron muy complejos. Tras 10 años de guerra, las grandes masas que habían sido parte de los ejércitos libertadores no encontraban trabajo. El Estado no podía proporcionarles empleo, pues todo su presupuesto lo había invertido en la guerra. La situación se volvió desesperada. Muchos se convirtieron en salteadores de caminos, a tiempo que el delito se hacía más frecuente. La prolongada guerra de independencia condujo a la decadencia a muchas regiones del antiguo virreinato, dada la reducción dramática de los recursos de la Colonia, tanto humanos como de capital.
Santander hizo esfuerzos por solucionar las necesidades más apremiantes de la nación, en especial la fiscal, pues la Gran Colombia carecía de rentas necesarias para funcionar. La contribución directa, decretada en años anteriores por el Congreso de Cúcuta, no produjo lo calculado. Por esta razón, se restablecieron los antiguos impuestos coloniales, sin solucionar del todo el enorme déficit. La situación se agravó a medida que las campañas militares del sur demandaban más recursos económicos.
El vicepresidente intentó revitalizar el comercio mediante el fomento de la marina meícante y dio amplias garantías y facilidades a la inversión extranjera. Durante su gestión se creó un buen número de escuelas, colegios y universidades. Sin embargo, la usura y la especulación fueron frecuentes y se constituyeron en una actividad económica importante, por lo fácil que se hacía el enriquecimiento. Fue el caso de Judas Tadeo Landinez quien, con un capital de 22.000 pesos y aprovechando un crédito de la Casa Montoya, inició la compra-venta de papeles estatales. La negociación con vales del Estado se convirtió en una de las especulaciones más importantes del período.
El acontecimiento más controvertido de la administración Santander fue la ejecución del general Ba-rreiro y de otros 36 realistas apresados después de la Batalla de Boyacá.
PREGUNTA: El papel desempeñado por el Secretario de Gobierno, fue importante para las reformas económicas por: