El día 12 de Octubre de 1492 marcaría el inicio de un cambio profundo y largo para la Historia Universal. Cristóbal Colón creyó haber tenido éxito cuando desembarcó en las Antillas, el tiempo se encargaría de demostrar que adonde había arribado era a un nuevo continente, desconocido hasta entonces para los pueblos europeos.
De este desconocimiento se derivó el nombre habitual con el que los historiadores se refirieron a este hecho y a los posteriores: el descubrimiento de América. Sin embargo, pronto quedó claro que lo que vino después de ese descubrimiento fue una invasión militar y una conquista especialmente virulenta, que acabó con la aniquilación de numerosos pueblos indígenas y la desaparición de las tres grandes culturas precolombinas: la azteca, la maya y la inca.
Como no podía ser de otra, semejantes acontecimientos inspiraron un numeroso conjunto de libros y descripciones que en su mayoría han sido categorizadas como “CRÓNICAS” (y sus autores como “cronistas”). Algunas de ellas fueron meras descripciones de las tierras a las que los conquistadores iban llegando. Otras daban cuenta de los pueblos que encontraban, sus costumbres y tradiciones. Poco a poco, cuando la cuestión colonial fue ganando en importancia y los propios españoles se dieron cuenta de la magnitud del “descubrimiento”, las crónicas se empezaron a tornar en alegatos políticos a favor o en contra de determinadas actuaciones.
La palabra crónica proviene del griego Kronicá que significa libro, en que se refieren los hechos por orden cronológico. También se puede definir como historia escrita por testigos presenciales y en donde se observa el orden de los acontecimientos en el tiempo.
A partir del año 1500 Un puñado de europeos tomó posesión de un territorio cinco veces más grande que Europa y que con sus 40 millones de hombres poseía dos veces el número de habitantes de Europa Occidental. Este inmenso continente albergaba culturas diversas, pueblos con estructuras políticas y económicas altamente desarrolladas y un territorio con una geografía poblada de selvas, montañas, valles fértiles, zonas insulares, territorios desérticos, etc.
Aunque Colón llegó a América en 1492, solo a partir de 1519 se inició la conquista de los territorios continentales. Hasta entonces los españoles habían encontrado en las Antillas pueblos dispersos que no habían presentado mayor oposición. En 1508 la explotación de las Antillas entró en crisis y fue necesario emprender nuevas campañas. Ya en 1517 los españoles tuvieron noticias de la existencia de un gran imperio en donde abundaban el oro y la plata. La conquista de México se llevó a cabo en el lapso brevísimo de dos años, entre 1519 y 1521, en una campaña en la que las pugnas entre aztecas y tlaxcaltecas fueron aprovechadas a favor de los españoles. Desde México, el propio Hernán Cortés organizó la conquista de más territorios, que se inició en Guatemala, Honduras y Nicaragua y llegó hasta Castilla de oro en las costas de Colombia y Venezuela.
Otro conquistador pionero, Álvaro Núñez – cabeza de vaca-, atravesó el sur de EEUU desde la Florida hasta California. La conquista del Perú se inició dos años más tarde desde Panamá, donde se alimentaban las historias fabulosas del Dorado. Los rumores de la existencia de un imperio tanto o más rico que el de México alertaron a las expediciones de Almagro y Pizarro. En 1532 Pizarro hizo prisionero al Inca Atahualpa. Después de numerosas guerras civiles, rebeliones y pugnas entre los propios españoles, el territorio fue...
La literatura de la conquista es, pues, esta colección literaria producida en su mayor parte por los Españoles y europeos que llegaron a América en la primera etapa de la conquista. El primero, sin duda, fue el propio Cristóbal Colón, que escribió un diario desde su salida del puerto de Palos de la Frontera hasta su llegada al posteriormente llamado “Nuevo Mundo”.
Algunos de los famoso cronistas fueron Álvar Núñez Cabeza de Vaca, que da cuenta de su llegada las cataratas del Iguazú (se considera que fue el primer europeo en llegar allí), Bernal Díaz del Castillo, Garcilaso de la Vega, Felipe Guamán Poma de Ayala y Fray Bartolomé de las Casas, que con su “Brevísima relación de la destrucción de las Indias” inauguró el género al que antes hacíamos referencia como la crónica política, abogando claramente por dar a los nativos un trato más digno.
En la antigüedad la crónica se basaba en el relato cronológico de hechos históricos. En el siglo XV época del Renacimiento, se cultivó mucho este género, por tanto, los españoles llegados a América dejaron a manera de informe o carta de relación a sus monarcas un valioso testimonio sobre el fenómeno de la conquista. Algunas de estas crónicas presentaron con mucha objetividad los acontecimientos suscitados en el choque de culturas. Otras, por el contrario, fueron producto del asombro, la ficción o el propósito ideológico aculturador del invasor. Buscaban justificar su ambición y sus atropellos, considerando al indígena como un ser primitivo, irracional, supersticioso e indigno.
Fueron todos estos escritos reales e irreales los que construyeron el primer registro Literario post conquista.
PREGUNTA: Ejemplo de crónica:
Fragmento de Cómo Alonso Herrera y los españoles que con él estaban, salieron de la provincia de Carao y comenzaron su navegación y jornada el río arriba, y lo que les sucedió con ciertos Caribes que en el camino toparon.
"Prosiguió el armada su viaje, e ya que era tarde y que quería anochecer, vieron cantidad de candelas el río arriba, de indios que estaban ranchados. Codiciáronse los soldados a ir a ellas, por ver lo que fuese, y si en ellas hubiese de qué se aprovechar. El capitán se lo estorbaba diciendo que las lumbres que se veían eran de Caribes, compañeros de los demás cuyas canoas habían tomado aquel día, con los cuales no podían ganar nada, sino aventurar a que le hiriesen algún hombre o caballo y muriese rabiando. Los soldados todavía persuadían a su capitán a ir a ver lo que en las candelas había, por lo cual, después de rancheados en tierra a la parte de donde las lumbres parecían, y pasado buen rato de la noche, Alonso de Herrera tomó consigo veinte hombres con sus espadas y rodelas y se fue derecho a donde las lumbres estaban, y acercándose a ellas todo lo que pudo, conoció ser indios Caribes, de los cuales algunos dormían y otros andaban asando cuartos de indios de los que habían tornado, y otros hacían barbacoas para asar sus partes; y considerando el capitán bien la gente que había y el sitio y alojamiento donde estaban, se volvió a sus bergantines sin ser sentido; y para que el brío y voluntad que los soldados tenían de dar en aquellos inhumanos indios y desbaratarlos se cumpliese, echó en tierra dos caballos y envió con ellos treinta hombres que antes que amaneciese tuviesen tomada las espaldas a la parte de tierra a los indios, para que llegándose con los bergantines por el río, los cogiesen en medio y diesen en ellos a su voluntad."
De acuerdo al fragmento anterior se puede inferir que: