ÁREAS DE LOS IMPERIOS BIZANTINO Y CAROLINGIO
Las referencias sobre los paisajes en donde florecieron los imperios Carolingio y Bizantino nos han llegado distorsionadas, a través de obras literarias que narran historias de castillos y caballeros andantes que cruzan por los bosques y los lagos. No obstante, la realidad geográfica de ese momento era mucho más rica en manifestaciones, como podrás darte cuenta en el estudio del siguiente tema.
TERRITORIO DEL IMPERIO BIZANTINO
El centro del imperio bizantino fue la ciudad de Constantinopla (hoy Estambul), situada en la península de los Balcanes por su posición geográfica estratégica, con dos brazos de mar que se interconectan a través de los estrechos de Bósforo y el de Dardanelos, Constantinopla pudo defenderse de las invasiones para ello, la ciudad se rodeo de una triple muralla y sus soldados incorporaron el “fuego griego” con el que hacían huir a los atacantes. En su puesto natural, llamado (El cuerno de oro). Por ello durante mil años no hubo otro centro que pudiera con Constantinopla.
El esplendor de Roma fue superado por la nueva capital del Imperio Bizantino. El diseño del plano urbanístico combinó el trazado de Roma, la forma de los depósitos de Alejandría y la doble fila de columnatas de las ciudades sirias. Para guardar las reliquias sagradas se construyeron tantas iglesias como días tiene el año. El palacio del emperador se extendía sobre 25 hectáreas y estaba rodeado por un poblado de mansiones con techos plateados y cúpulas doradas, de tal forma, que todo resplandecía con el sol.
CONDICIONES DEL MEDIO NATURA
La península de Balcanes, la más oriental del Mediterráneo, presenta un relieve accidentado; las partes planas son escasas y hay depresiones en torno a los valles encajados en las montañas, donde se localizan varios lagos, alimentados por los ríos Drin, vardar y los ríos griegos. A lo largo de la historia, los habitantes establecieron vínculos entre el llano y la montaña, ya que iban de uno a otro lado con sus rebaños en búsqueda de pastos. El clima es de tipo mediterráneo en la costa y en las islas griegas; mientras que el interior los inviernos son fríos y los veranos cortos y calurosos.
RELACIONES HOMBRE-NATURALEZA EN EL PASADO.
Los habitantes de las costas desarrollaron un modo de vida de pescadores y marineros, mientras que los del interior se dedicaban al pastoreo de cabras, carneros, ovejas y, en menor proporción, criaban vacas y caballos. La agricultura tradicional giraba en torno a los cultivos de algodón, cebad cítricos, trigo y viñedos
TERRITORIO DEL IMPERIO CAROLINGIO
El imperio Carolingio creció y se afianzó en gran parte de las zonas que corresponden actualmente al occidente de Alemania, a Francia y a Italia del norte. Su centro vital fue la ciudad de Aquisgrán (hoy Aachen).
Aquisgrán estaba situada en el extremo occidental de Alemania, muy cerca de la actual frontera con Bélgica. En la catedral de Aquisgrán aún se conserva el gran trono de mármol del emperador Carlomagno y sus restos. Allí se coronaron durante más de 600 años entre el 936 y 1531 todos los reyes de Alemania.
CIUDAD DE CONSTANTINOPLA
CONSTANTINOPLA, LA GRAN CIUDAD DE LA EDAD MEDIA
En el año 324 Constantino vence a Licinio y se transforma en el Señor de Oriente, y es en ese año donde decide su acto de gobierno más trascendente: transformar a Bizancio en la capital del Imperio.
RELACIONES HOMBRE-NATURALEZA EN EL PASADO
Los paisajes naturales se transformaron, a partir del crecimiento de la población, el auge de las ciudades, la construcción de caminos y la adecuación de los ríos, que se hizo con el fin de facilitar el tránsito y el anclaje de las embarcaciones. También contribuyeron al cambio las novedades técnicas.
Hacia el año 1000 empezaron a desarrollarse algunas maquinas sencillas, movidas por fuerza hidráulica o por el viento. De esta manera se pudo moler mayor cantidad de cereal en menos tiempo. La incorporación de los molinos al trabajo agrícola supuso un avance muy significativo que transformo tanto los procesos tradicionales de trabajo como el paisaje rural circundante.
LA CIUDAD MEDIEVAL
Mientras el rió Rin marcó la frontera de la civilización romana, el desarrollo del occidente y centro de Europa experimentó un retraso. Sólo el imperio Carolingio, con la colonización y la adopción del cristianismo, en la zona del norte de Alemania, permitió que los hombres fundaran nuevas ciudades sobre las riberas de ríos o cerca al mar. Desde Flandes, la multiplicación de centros urbanos se extendió hasta Brabante y Zutphen, lo mismo que en las riveras del mar del Norte y en el litoral del mar Báltico. De las numerosas ciudades establecidas en el norte, brujas llego a ser el centro del comercio y las finanzas de la época.
Las ciudades recién fundadas tenían aspecto de un área rural y la población no excedía a los 20.000 habitantes con 30 000 habitantes en el siglo XIV, Paris constituía una excepción entre las ciudades del occidente de Europa.
En la alta edad media, una ciudad ofrecía el siguiente panorama: el trazado era geométrico, una muralla de piedra la rodeaba y el tamaño no excedía de un kilómetro de distancia del centro. Se entraba por una puerta grande y el espacio central estaba constituido por una plaza reservada para las reuniones públicas y el mercado. Las calles eran estrechas y sinuosas y estaban trazadas en la misma dirección en que circulaban los vientos; las construcciones eran de madera o de piedra, con excepción de pocas mansiones que estaban adornadas con jardines, las demás lucían una apariencia modesta.
En la edad media cuando llego al apogeo el comercio local e internacional y se afianzaron los talleres artesanales, las ciudades crecieron y cada una tomo una fisonomía de acuerdo con las actividades productivas que se desarrollaban.
Las ciudades holandesas como Delft, Leide, Gorda y Haarlem, se especializaron en la producción de textiles, cerámicas y barcos cargueros llamados (cog). Este tipo de embarcación significo un gran avance tecnológico, comparable al logrado por el actual motor de propulsión chorro.
A diferencia de otros territorios de Europa, que estaban divididos y gobernados por señores feudales o monarcas hereditarios, los suizos habían desarrollado una actitud de cooperación y un fuerte sentimiento, de independencia. Muestra de ello fue la división del territorio en minúsculas repúblicas autónomas.
En agosto de 1291, tres de estas repúblicas decidieron unificarse para impedir la dominación de reyes extranjeros, especialmente la de los Habsburgo de Austria. El nuevo conjunto se denomino Confederación Helvética, y tuvo como emblema al célebre Guillermo Tell, personificación del ideal suizo de autonomía y libertad triunfante. La vitalidad para fundar ciudades decayó al finalizar el siglo XIII, cuando Europa se vio saturada de centros urbanos para el desarrollo de las actividades económicas; a partir de entonces, las ciudades empezaron a competir entre sí para conservar sus mercados. Hay que añadir a esta circunstancia la aparición de las epidemias y las pestes que prácticamente arrasaron con la población citadina.
PREGUNTA: ¿Qué nombre recibe la ciudad de Constantinopla hoy en día?