LENGUA Y SOCIEDAD
Las variedades sociales de la lengua se presentan gracias al hecho de que los hablantes generalmente crean grupos, en cuya formación intervienen diversos factores como la edad, la situación económica, laboral y profesional, el nivel educativo, la clase social o la procedencia (rural o urbana). Las diferencias que se dan entre las personas que conforman estos grupos de reflejan no sólo en el modo de vestir, en los gestos o en sus preferencias culturales, sino también en su forma peculiar de hablar. La manera de hablar es por tanto un medio de identificación social que caracteriza a unos grupos sociales frente a otros.
Todos los hablantes de una misma variedad social disponen de un repertorio común de discursos lingüísticos que pueden emplear en situaciones semejantes. No obstante, entre los dos hablantes de un mismo grupo o entre dos hablantes de grupos distintos puede ocurrir lo siguiente:
Que uno conozca más o mejor la variedad lingüística que el otro
Que uno disponga de más o mejores estrategias comunicativas que el otro para adaptarse a cada situación.
Que un hablante de un grupo desconozca ciertos recursos característicos del repertorio del grupo y comparta otros.
Que un hablante sea capaz de entender una variedad, pero no de expresarse en ella.
Adicionalmente, un hablante puede conocer una variedad y no emplearla en las situaciones reales de comunicación en las que esa variedad ha surgido.
Los factores de variación
Los factores que determinan la diversificación de una lengua dentro de una comunidad son muy variados, y no siempre influyen de la misma forma en todas las culturas. Entre los factores de variación que dan lugar a variedades sociales distintas se destacan las siguientes.
Factores físicos
En sexo y la edad suelen reflejarse en la manera de hablar. El timbre de la voz, por ejemplo, permite distinguir si quien habla es un niño, una mujer o un hombre. No obstante, la mayor parte de las diferencias lingüísticas asociadas al sexo o a la edad no son consecuencia de estos factores físicos, sino que son el reflejo del papel social que los hablantes de cada grupo desempeñan en su comunidad.
Lenguas generacionales
Los niños, los jóvenes, los adultos y los ancianos no se diferencian sólo por sus rasgos físicos, sino también por la variedad lingüística que emplean.
Se asocian con el lenguaje infantil ciertos rasgos provocados por el hecho de que el hablante está en proceso de aprendizaje de la lengua.
La jergas juveniles responden generalmente a un deseo de los grupos jóvenes de diferenciarse de las generaciones mayores; por eso, son menos conservadores en sus usos lingüísticos, y más receptivos con las creaciones recientes, de modo particular con los anglicismos y con el léxico procedentes de las lenguas marginales.
El lenguaje de las generaciones mayores es más conservador y se refleja en el uso de las palabras y expresiones que, para otros grupos generacionales, resultan desconocidos o desusados, como ocurre por ejemplo con las expresiones de origen rural o con las frases proverbiales.
Movimientos migratorios
Los grupos de inmigrantes presentan características lingüísticas peculiares que tienen que ver con su procedencia y con su grado de interacción social. En Colombia, los grandes desplazamientos de la población campesina a las ciudades han influido en la pérdida de hablas rurales. Por una parte, los hijos y nietos de campesinos que han emigrado a la ciudad han perdido los rasgos de la lengua de sus antepasados y han adoptado el habla urbana. Por otra parte, el habla rural se ha transformado debido a la difusión que los medios de comunicación hacen de la norma urbana.
Variedades profesionales
Los grupos sociales marginales también hacen uso de su propia jerga, en la cual la cohesión, la solidaridad y el secretismo es mayor que en los grupos profesionales. Se trata de grupos de personas que viven al margen de la sociedad y desarrollan una lengua propia para evitar que su manera de hablar sea comprendida fuera del grupo.
PREGUNTA: En los factores físicos, el sexo y la edad suelen reflejarse en: